Typewriter by Heather

Como profesor de Conceptualización y Redacción Publicitaria, uno de los errores más frecuentes que detecto en las primeras clases es que los alumnos se complican la vida a la hora de redactar.

Y no es por falta de talento. La mayoría de alumnos interesados en la redacción publicitaria suelen mostrar buenas maneras. Muchos ya se han fogueado escribiendo historias cortas o publicando en blogs. Pero las ganas de agradar y demostrar su capacidad como redactores les hace utilizar un lenguaje retorcido y expresiones complejas que no conectan con el lector.

Así que mi primer consejo para ellos y para todo aquel que está interesado en la redacción publicitaria es: hazlo fácil.

Tan fácil como escribir frases simples y cortas.

Exprésate con sencillez. El tono lo determina la personalidad de la marca. Y el estilo que adoptes para escribir el texto no debe ir en detrimento de la efectividad. Me explico. En publicidad, normalmente el lector no ha elegido leerte. Tu texto le ha salido al paso y te concede unos segundos de gracia para captar su interés. Así que hay que aprovecharlos desde el principio. Escribe para él, no para ti.

Después, viene la ardua tarea de convencerle.

Eso no quiere decir que tengas que: escribir [stop] textos [stop] como [stop] telegramas. La gracia está en combinar frases cortas y largas. En explicar una historia: sobre el lector, sobre el  producto, sobre la marca… O sea, conseguir que el texto tenga ritmo y un contenido relevante para el target al que te diriges.

Y cuando hayas acabado de escribir, léelo en voz alta y si el texto no “fluye”, si no suena natural, escríbelo de otra forma.

Sé práctico en tu redacción y serás efectivo. Di cosas interesantes y mantendrás la atención. Convierte las características del producto en beneficios para el lector y serás convincente.

Así de fácil y así de difícil. Como escribir.

Fotografía vía: Flickr

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